lunes, 29 de mayo de 2017

Triana, el corazón más auténtico de Sevilla.

Sevilla nunca sería la misma, ni tendría semejante espíritu andaluz sin su barrio trianero tras el Guadalquivir.

Así que hacia allá vamos hoy, "vida de mi arma".





En camino al cruce del puente  que une Sevilla con Triana, de frente nos damos de narices con la famosa calle Betis, que se llena de mesitas para que los turistas tomen una copa de cara al río.




La calle Betis, se trata de una de las calles más fotografiadas y emblemáticas de toda la ciudad. Con sus fachadas de colores y siguiendo el curso del río Guadalquivir, esta calle se encarga de conectar los puentes de Isabel II y el de San Telmo.


Nos ponemos en marcha, el famoso puente, uno de los más antiguos de España tiene cruce peatonal, de bicicletas y por supuesto automóviles.





Este puente, es quizás uno de los símbolos más emblemáticos de Triana. Llamado Puente de Isabel II pero conocido por todo el mundo como el Puente de Triana., une las dos orillas desde hace más de 160 años.


Casi llegando a Triana, nos encontramos sobre el puente con la Capillita del Carmen, en honor a la Vírgen , patrona de los marineros.


Diseñada y erigida por el arquitecto Aníbal González, el mismo que diseñó la grandiosa Plaza de España que ya habíamos conocido el día que dimos el paseo en calesa.




Todo esto frente casi a la Plaza de Altozano, con la que se inicia casi oficialmente la entrada a Triana. A la izquierda, la famosa calle Betis, que luego habremos de recorrer.



Pegado a la Capillita del Carmen se encuentra el Mercado de Triana, un infaltable para los foodies que saben apreciar la buena materia prima en tema de alimentos.
Este mercado, es el lugar ideal para encontrar el latido del barrio. Aquí se encuentran cada mañana los vecinos de Triana. Hay puestos de frutas y verduras, de carnes y pescados, jamonerías, cervecerías, casa de tapas, flores, cerámicas tan propias de aquí , entre todo otro tipo de productos.


En realidad la expresión " darse un garbeo" aplica a;
"garbeo" : s. m. coloquial Acción de dar un corto paseo "aprovechando que hace un buen día, me voy a dar un garbeo"Gran Diccionario de la Lengua Española © 2016 Larousse Editorial, S.L.




Nomás salir del puente te das de lleno con la calle de San Jacinto, la arteria más comercial de Triana, y en un buen tramo de paso peatonal.
En esta San Jacinto, te vas a encontrar un poco de todo. Cervecerías, negocios, iglesias, capillas, tiendas y sobrotodo, vecinos.



Como siempre digo, no dejes de mirar para arriba cuando estés de viaje , a veces se encuentran los mejores tesoros al levantar la vista).Para mí estas fachadas de edificios bajos eran una belleza.


Esta calle peatonal, propuesta como columna vertebral de Triana desde la antiguedad se proponía ser la vía de comunicación comercial entre las dos orillas.


Que no falte la cerveza en Sevilla, que no vaya a faltar y aquí, entre sus muchos adeptos, mi madre, cervecera vieja.
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Y al final de la zona peatonal de la San Jacinto, la iglesia de los dominicos dedicada al Santo que le dio su nombre a la calle en cuestión.

Pero Triana es bastante más que la calle peatonal.
Meter la nariz en todas la casas abiertas que te convidan su interior tan de aquí no tiene desperdicio.











 



A cada paso vas a encontrar montones de detalles que hacen de Sevilla y de Triana una tierra andaluza de pura cepa.











La calle de Alfarería enmarca una zona dedicada a la transformnación del barro en piezas de cerámica extraordinarias tan características de esa zona.


"Aunque no tiene nada que ver con lo que fue en su día, aún hoy se pueden visitar antiguos obradores y fábricas de alfareros en las inmediaciones a la Plaza del Altozano. La calle Alfarería –no se podía llamar de otra manera- es una de las más pobladas. Aunque muchas tiendas ya cuentan con zona de exposición en la que apreciar verdaderas obras de arte, algunos de los talleres pueden visitarse y así disfrutar del trabajo de los alfareros, tal y como lo hacían siglos atrás, en directo."


Ups! (Me parece haber visto que una camioneta casi se queda atorada entre las paredes de una callecita angosta.)



Salimos de la zona de ceramistas y nos metemos de lleno en la calle Betis. Sabemos que no es época de turismo para un barrio que vibra y destella en primavera, pero no perdemos la esperanza de encontrar algún bolichito en el que parar a tomar algo y disfrutar del solcito que iba apareciendo.





 Y sí, porque el que busca encuentra.



 




 
( Viste? Mi madre tan delgada y yo...yo salí a la familia de mi viejito...jaja)

Sigamos!



Desde allí la vista de la Giralda, es preciosa.



Luego de disfrutar ese tentempié tomamos la calle paralela , por detrás de la Betis, la calle de la Pureza.



Es una calle muy bonita, para mí más aún que la propia Betis. Acá se encuentra la Iglesia de Santa Ana, de esilo gótico, iglesia que cobra un gran protagonismo durante Semana Santa.























Y sin naranjas, no habría ni Triana ni Sevilla posibles.




Y ahora sí, vamos volviendo sobre nuestros pasos...para seguir recorriendo Sevilla, pero ahora del otro lado del Guadalquivir, no sin antes, claro "selfiarnos"  reirnos, y celebrar la vida y en cada brindis, levantar un chatito por el viejo hermoso de mi corazón que de un modo inexpilcable hacía de nosotros  tres un cuarteto a pura fiesta.





Muy buen comienzo de semana. Y ojalá sea muy buena por estos pagos, ya que mi Vasco está detrás de sus sueños, sueños que merece se vuelvan realidad. Abrazo querido/a lector/a y siempre gracias por estar ahí aportando, viajando con nosotros y de cualquier modo acompañando.